viernes, 12 de abril de 2013

A margareth thatcher, que nunca descanse en paz




Entre tanto ajetreo necesarias urgencias
extendiendo mis manos a unos lejanos orientales mios
que muestran dignas uñas ante el presunto amo del universo
olvidé maldecirte
aunque tu hedor me enfeca los sentidos
y como una materia atragantada en la beldad del mundo
hinca su podredumbre subhumana en los confines del dolor ajeno
en thatchos de inmundicia
sigo viviendo a pleno para odiarte
vieja bruja de hierro forjado en herramientas de matar
estarás oxidándote en alguna cloaca
acompañada de tu augusto socio trasandino
traidor nuestro y de suyos
pareja parda que en el cielo o infierno hará trastabillar 
a los más duros en el arte de asesinar en masa de torturar riendo
no te olvidamos rata sanguinaria
ni a tu perro guardián el pinochet
ni a tu socio esperpéntico reagan
los muchachitos insulares que yacen bajo mantos de turba
los que sobrevivieron
los padres madres novias hermanitas de los sumersos por tu felonía
 y la de tus buchones en la frialdad austral
crucerificados por el odio de tus sires y lores borrachos 
encharcados en la mierda albiona
ahora están festejando
festejan que tus carnes estén ahora emputradas
en los sumideros del imperio
y aunque el papa y el mundo del poder digan que se entristecen
ante tu desecho agusanado
te deseo lo peor
si lo hay
en el in mundo infecto donde estés

                                                  Jorge Luis Ubertalli
                                                       12 /4/2013

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